El Partenón del "Negro" Durazo Monumento a la corrupción

El Partenón es una construcción de finales de los años 70’s erigido por el ex jefe de la policía capitalina Arturo El Negro Durazo se edificó sobre 20 mil metros cuadrados  y tuvo un costo aproximado de 700 millones de pesos, poco usado pues se cerró en 1982. Al ingresar a la propiedad un portón de hierro forjado de 20 metros de ancho por 10 de alto separa al paraíso del infierno, asemeja la puerta de la entrada a la residencia oficial de Los Pinos aunque dicen que podrían ser las mismas que estuvieron originalmente en el castillo de Chapultepec, es el paso a uno de los monumentos a la corrupción LopezPortillista de principios de los años 80’s frente a la Bahía de La Ropa en Zihuatanejo. Las estatuas de mármol blanco se aprecian imponentes, réplicas del David, Apolo, ninfas y guerreros dóricos con el yelmo espartano de tamaño natural es la primera visión alucinante de este singular Olimpo; a la derecha, una jaula donde dicen que mantenía a un  felino en cautiverio. La residencia de estilo greco-romano, es sostenida por enormes columnas, muros de cantera y pisos de mármol, cuenta también con paredes llenas de decorados, pinturas, discoteca y  una alberca.

Arturo Durazo perteneció a la clase baja, trabajó desde joven en el sector policíaco, tenía severos delirios de grandeza y anhelaba ser gobernador. Era adicto al alcohol y las drogas, y se le vinculó con mujeres de la farándula. Siempre fue ostentoso portando enormes anillos de oro y también se le acusó de serios delitos. Su vida ha sido la base de libros, películas y documentales que cuentan parte de su escandalosa vida; pero, a pesar de todo, llegó a ser el segundo hombre más importante de México. Su éxito estuvo fincado principalmente en su amistad con el entonces presidente José López Portillo, gracias a quien ascendió en su carrera política. Las biografías cuentan que fueron juntos a la primaria y “El Negro” –como se le conocía a Durazo por sus rasgos físicos– defendía al ex mandatario en las peleas,  “siendo muy bueno para los golpes”. En 1976, cuando se le colocó al frente de la policía capitalina, nadie se imaginaba que se convertiría en uno de los funcionarios más corruptos y hasta llamado por algunos, “la pesadilla de la Ciudad de México”.

En 1982, como consecuencia de la campaña de “Renovación Moral” del entonces nuevo presidente Miguel de la Madrid, “El Negro” se convirtió en uno de los personajes afectados con la depuración de instituciones. La interpol lo detuvo el 31 de mayo de 1984 en el aeropuerto de San Juan de Puerto Rico y dos años después, fue deportado a México, donde se le acusó de extorsión, acopio de armas, evasión fiscal, homicidio múltiple y enriquecimiento ilícito. Permaneció en la cárcel cinco años a pesar de que su condena era de 16, vivió sus últimos años en Acapulco donde falleció el 5 de Agosto del año 2000.

A pesar del deterioro por más de 32 años de abandono y que  han pasado cinco administraciones estatales y poco o nada se ha logrado concretar sobre el inmueble que bien podría ser un lugar increíble para exposiciones de arte, escuela o biblioteca, este lugar se ha convertido en un atractivo turístico clandestino por la fantasmal sensación que genera recorrerlo, por lo mucho que nos encanta el misterio. 

Algunos datos de: Milenio, Sin embargo, México desconocido, Wikipedia

Fotos cortesía de Juan C. García dgjcgarcia (instagram)