Escultor Cresencio Oregon

Nació en la Sierra de Guerrero, en un lugar llamado Santa Fé Tepetlapa  y su madre era Cafetalera.  A los cinco años y por cuestiones familiares Cresencio y su familia llegaron a vivir a Pantla, Municipio de Zihuatanejo.

Cuenta que desde los cuatro años dibujaba, en la tierra, no había lápices ni cuadernos en esa época así que la tierra era el cuaderno, también hacía figuritas de cera y barro, había mucho bosque en  Santa Fé y elaborar pequeñas figurillas era la única distracción.

Una vez que se trasladan a vivir a Pantla y más tarde entra a la escuela comienza a dibujar en cualquier espacio que le quedaba de en los cuadernos, -- “Recuerdo que incluso recogía cuadernos de la basura para dibujar al reverso de las hojas o aprovechar las pocas hojas limpias que les quedaban, eran otros tiempos, era complicado tener papel”--.

En la primaria, los maestros notaban que le gustaba dibujar y le exigían hacerlo mejor, participaba en concursos de dibujo. Estando en el 3er año de primaria y apoyado por los maestros Tomás Otero y Pedro Alatriste entra en un concurso de esculturas de arena, ganó localmente, después regional y el nacional fue en Acapulco donde también obtiene el primer lugar en su categoría, a los 12 años esculpiendo un dragón.

Cresencio Oregón

Tres años después en Zihuatanejo empieza a asistir a la casa de la cultura donde la familia Valderrama daba clases; su profesor José Valderrama era un reconocido escultor y su hija pintaba.

--“Era difícil ir a Zihuatanejo así que no fui un alumno regular, también la secundaria era en La Unión y a veces no podía ir así que la dejé al segundo año” –

Sin embargo, el maestro Valderrama lo buscaba incluso hasta en su casa para animarlo a continuar modelando en barro y hacían yeso también; quería que se fuera a estudiar a San Carlos en la Ciudad de México pero necesitaba estudiar la preparatoria.

Finalmente y entre sus ausencias a las clases llegó el día en que fue a Zihuatanejo y la Casa de la cultura ya no existía, estaba vacío y no los volvió a ver. Continuó dibujando a lápiz para quienes lo conocían y le compraban dibujos, le encargaban retratos pero no era suficiente así que tuvo que trabajar como ayudante de albañil a los 16 años.

Sin embargo, siempre estaba dibujando en sus ratos libres, en la tierra, en donde fuera. Un día que andaba buscando trabajo se encontró a Armando Federico quien fuera presidente municipal cuando él ganó el concurso de esculturas y lo recomendó con Alejandro honda quien era un pintor que tenía su negocio en Zihuatanejo, en el centro. Trabajó con él dibujando, le hacían encargos también por su cuenta y los vendía a buen precio.

Ahí conoció a Hugo Ayvar, lo vió trabajando con Armando Federico y cuando éste cerró su negocio y se fue lo invitó a trabajar con él en el negocio de los rótulos. Trabajó con Hugo durante aproximadamente cuatro años y aprendió mucho, era una persona culta, creativa, muy preparado.

Hacían grandes escenografías para los hoteles y los eventos, logotipos, rótulos para negocios, taxis, antes todo era hecho a mano.

Una vez que deja de trabajar con Hugo Ayvar abre con Alfredo Tapia y Paco un negocio de rótulos, dibujos y retratos, hicieron grandes trabajos en todo el municipio durante tres años.

Mientras tanto, en Ixtapa se exponían esculturas de Jesús Octavio Gómez y su esposa Sonia Rivero que diseñaba joyería; en el lugar se exponían y vendían esculturas en bronce; Crescencio Oregón les comentó que él dibujaba y hacía escultura pero no le tomaron muy en cuenta hasta que vieron sus dibujos y les llevó de muestra la figura de una mujer modelada en plastilina.

Comenzó a venderles dibujos y en tan sólo 4 días después le encargaron un trabajo grande, empezaron a hacer distintas esculturas y trabajó con otros escultores como Jorge Ramírez (De Celaya). Fue así como Sonia Rivero promueve el proyecto para “La Plaza Guerrero” en lo que ahora es el Parque extremo y hacen las esculturas de las siete mujeres que representan las regiones de Guerrero en aproximadamente año y medio de trabajo.


Más tarde surgieron otros trabajos como los cocodrilos y la iguana para el jardín que se colocó en la cancha municipal de Zihuatanejo, el Pescador donde inicia el paseo del mismo nombre y el más reciente la escultura de José Azueta que se encuentra justo en el muelle principal.

--“Lo que más me gusta es estar en casa, me gusta la playa, el mangle, la naturaleza, desde niño observaba los brotes de plantas silvestres cuando comenzaban las lluvias y me gustaba dibujarlos”— Me gusta la arquitectura, tengo muchos libros sobre arquitectura e historia del arte, me gusta leer y aprender sobre los grandes escultores antiguos.

--“Deseo que los jóvenes no pierdan el ímpetu de hacer las cosas, ahora hay muchas distracciones pero hay que vernos más de frente, ser dedicados, leer, estudiar, observar la naturaleza”—

--“El cerebro es un músculo y hay que entrenarlo todos los días, los padres debemos fomentar que los jóvenes y niños ejerciten su mente”—

Soy Zanca,

Esculturas de Zihuatanejo