A finales del siglo 17, los campesinos de la actual región de la montaña de Guerrero, en los meses de septiembre de cada año acostumbraban pizcar la última cosecha de maíz, lo procesaban y lo guardaban para consumir durante los siguientes meses de sequía ya que era su única fuente alimenticia ante la incomunicación con la civilización.

El clima de la Sierra y la Montaña del estado de Guerrero es frío en ciertas épocas del año, entonces los productos de maíz tienen que ser conservados para el consumo humano.

Como en toda actividad humana, existen técnicas de cultivo y tierras nobles, pero ello no garantiza el éxito en las cosechas, es así que los campesinos indigenas tenían por costumbre solidarizarse con aquellos a quienes no le había ido bien en sus siembras, y los días miércoles por la noche reunían los sobrantes no consumidos por sus familias y se realizaba una "comilona comunitaria" en la cual cualquier persona podía asistir gratuitamente a la verbena popular una vez a la semana a fin de que no se les echara a perder el producto y tener que dárselo a los animales.

Fue en el año 1821, en el pueblito de Teloloapan, el día en que se reunieron Vicente Guerrero con Agustín de Iturbide en el famoso ABRAZO DE ACATEMPAN, que casualmente cayó en día jueves que decidieron tener un convivió con sus tropas, Vicente Guerrero mandó matar un cerdo para que se lo cocinaran y celebrar ese acontecimiento, y la población les ofreció una comida ancestral llamada Potzotl que consistía en hervir el maíz y agregarle algunas hierbas curativas, se sirvieron en cazuelas de barro y a uno de los caudillos de Guerrero se le ocurrió agregar el puerco desmenuzado al sentir que estaba muy seco y así ablandarlo, al mismo tiempo de gritar ¡Ahora si puerquito le diste sabor al POZOLE!, y los demás repitieron esa acción.

Pasaron las semanas y aquella región se convirtió en tierra de refugiados, sin embargo las guerras continuaban su curso y las tropas asentadas en Tixtla, Ayutla, Chilapa, Chilpancingo, Iguala y Teloloapan, a sus soldados les pagaba cada día jueves (semanalmente) y después tenían un día Franco de descanso que era el viernes, entre el pago existía una contribución de los pueblos a manera de apoyo en especie que consistía en 1 kilo de maíz por cada soldado.    Fue entonces que se reunían en grupos pequeños, se ponían de acuerdo con las mujeres de cada pueblo para que les cocinaran el famoso POZOLE CON PUERCO y de ello hacían una fiesta con aguardiente, música, cantos, balazos y terminaban en peleas por efectos del alcohol.

Esa costumbre se continuó repitiendo entre los pobladores hasta terminada la Guerra de Independencia, después de ello, aquellas cabañas donde se realizaban las comilonas se convirtieron en dispensarios y asistía la gente pobre a comer, dentro del menú semanal al pozole le correspondía y se seguía sirviendo los jueves al medio día.   Es así que nació el tradicional JUEVES POZOLERO EN GUERRERO.

– Testimonios de La Montaña.

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